Calentar unos 5 cm3 de aceite de oliva en un recipiente de fondue y calentarlo a fuego fuerte hasta que el aceite se acerque a su punto de ebullición.
Llevar el recipiente de la fondue a la mesa colocándolo sobre su soporte, encendiendo el hornillo de alcohol que tiene debajo de él para mantenerlo caliente mientras comemos.
Se hace freír cada caracol, ensartado en un tenedor largo especial, durante unos instantes y a continuación se consume sazonándolo con la salsa que se desee: bourguignonne, ajo-aceite (all-i-oli), bearnesa, ketchup, mostaza o cualquiera de las otras salsas que podéis encontrar en el apartado dedicado a las mismas al final de este recetario.