Primero que todo no os pongáis las manos a la cabeza, como diciendo “¡Madre de Dios, una sopa con caracoles!”. El libro de cocina de 1.614 escrito por Diego Granado (oficial de cocina residente en la corte) en la página 251 ya habla de la sopa de caracoles con el título de “Potaje de caracoles blancos y pequeños”: “Es un plato de cuchara muy fino y muy saludable para hacer régimen, para los diabéticos, etc.”.
Limpiar y cocer los caracoles de la forma tradicional y a continua-ción pondremos una olla con agua al fuego con todos los ingredientes menos la maicena. Lo dejaremos que hierva a fuego lento durante 20 minutos y pasado este tiempo sacaremos los caracoles y dejaremos que se enfríen. Cuando estén fríos los sacaremos del caparazón, quitándoles el apéndice final oscuro.
La carne de los caracoles la volvemos a poner en la olla y dejamos que hierva unos 20 minutos más a fuego lento con la cazuela tapada. Transcurrido este tiempo deshacemos la maicena con un poco de agua y la añadimos dando unas vueltas para que no forme grumos. Esperamos que arranque el hervor de nuevo y ya la podemos servir.